29 diciembre, 2022

Vilfredo Pareto. Reseña de vida.

Pertenecía a la alta sociedad de Florencia, y la naturaleza de la actividad que desempeñaba lo mantenía en un constante roce con la economía política y, particularmente, con las tarifas proteccionistas. Por ser un consultor industrial, no centraba su atención solo en su profesión, sino que se involucró hasta volverse un especialista en la doctrina librecambista y representó a los que atacaban firmemente el proteccionismo. Más adelante, en la madurez de su etapa intelectual, y disfrutando la tranquilidad de Céligny, abandonó formalmente su carácter polémico por el motivo de que su perspectiva teórica había cambiado, y el ángulo con el que juzgaba los hechos se había ampliado notablemente.

Habitaba todavía Florencia cuando el artículo «Elementi di economia pura», de Maffeo Pantaleoni, llegó a sus manos y lo atrajo a la especulación abstracta. Al principio fue solo un pasatiempo para Pareto, pero esto luego alcanzó grados más importantes en su vida cotidiana, hasta que lo llevó a abandonar cualquier otra actividad. Contribuyó desde 1890 a 1905 con el Giornale degli Economisti, y dio fundamento científico a la economía matemática, concepto antes introducido por los marginalistas Jevons, Léon Walras y Cournot. Esto lo llevó a formar posteriormente una idea que se tradujo en su teoría del equilibrio económico. En virtud de ese descubrimiento, recibió una propuesta para mudarse a una localidad valdense, Lausana, para ocupar la cátedra que había dejado libre Walras en 1893 como profesor de Economía Política.

Pareto abandonó la docencia en 1906, y se retiró a Céligny, en el cantón de Ginebra, a un tranquilo poblado llamado Villa Angora, donde dedicó el último período de su vida al estudio. Este fue, sin duda alguna, el más fructífero desde el punto de vista intelectual, durante el cual publicó sus más reconocidos trabajos: el Manual de economía política y el Tratado de sociología. Continuó siguiendo la economía y la política, y los cambios que estas sufrían, y el estudio y la meditación lo llevaron a una actitud espiritual, que denotaba una personalidad antitética a la que había tenido en los comienzos de su vida adulta, el liberal que supo ser había sido conducido al radicalismo, y si no al socialismo, y lo llevó gradualmente a convertirse en uno de los más profundos y vigorosos críticos del socialismo y la democracia.

Las cualidades mentales más importantes obtenidas durante la formación de Pareto fueron, sin dudas, el conocimiento matemático y la cultura humanística. Era Ingeniero y además, siendo italiano, escribía en francés con estilo literario y leía con fluidez en inglés, latín y griego. Tradujo, por el mero placer de ejercitarse lingüísticamente, la Antología griega. Fue el creador del concepto eficiencia de Pareto, y contribuyó, con ideas como la de las curvas de indiferencia, al desarrollo de la microeconomía.

Economía

Fue un autor muy prolífico. Escribió obras de economía y panfletos antigubernamentales desde 1870 hasta la llegada de Mussolini, criticando el intervencionismo y la falta de democracia. En la primera etapa de su desarrollo intelectual, que luego tomaría otro giro, fue continuador de los neoclásicos y demócrata radical.

Pareto fue nombrado en 1893 profesor de Economía en la Universidad de Lausana, donde permaneció el resto de su vida. En 1906 hizo la famosa observación de que el 20% de la población poseía el 80% de la propiedad en Italia, posteriormente generalizada por Joseph M. Juran en el principio de Pareto, también conocida como la «regla del 80-20». En 1909, Pareto introdujo el índice de Pareto —la medida de la desigualdad de la distribución del ingreso— e intentó mostrar el modo de distribución de la riqueza «a través de cualquier sociedad humana, en cualquier época o país»3​ (véase «Distribución de Pareto»). Esto, a su juicio, explicaría por qué sus teorías económicas no coincidían con la realidad observada, y lo empujó al estudio de la sociología y la política.

Desde esa perspectiva, Pareto desechó algunos postulados económicos, sugiriendo que los individuos actúan basados en elementos instintivos residuales, no lógicos ni racionales.

Las curvas de indiferencia

Uno de los conceptos más importantes dentro de los aportes de Pareto a la teoría neoclásica es de la curva de indiferencia. Una curva de indiferencia es «un conjunto de puntos en el espacio de bienes —o conjuntos de bienes— entre los que el consumidor se siente indiferente. Cada punto de una curva de indiferencia genera la misma utilidad total que cualquier otro punto de esa misma curva de indiferencia. Si la función de utilidad está dada por donde X1 es la cantidad del bien 1 consumida,X2 es la cantidad del bien 2 consumida, etc., se definirá una curva de indiferencia como el conjunto de todos los bienes que satisfacen la ecuación, donde C es el nivel de utilidad constante de la curva de indiferencia.

Para generar un mapa de curvas de indiferencia, se otorgan diferentes valores a la constante c, hasta cubrir todos los valores posibles. Cada individuo tiene un mapa ilimitado de curvas de indiferencia; no importa donde se ubique, hay siempre una opción mejor (aumentando mínimamente la dotación de un bien). Pero, en la realidad, estamos restringidos por la capacidad que tenemos para adquirir esos bienes en el mercado. A esta restricción se la conoce como «recta de balance».

Óptimo paretiano y equilibrio general

Pareto continúa la obra de Walras al subrayar el valor de equilibrio general y asentar las que concebía como condiciones matemáticas del equilibrio general. Partiendo de las sencillas reglas matemáticas relativas a la determinación de un sistema de ecuaciones de n variables, señala —de la misma manera que lo había realizado Walras— la interdependencia general de todas las cantidades económicas y la legitimidad teórica del concepto de un equilibrio económico general determinado. En su Curso, manifiesta la esperanza de que sus ecuaciones algebraicas puedan un día con valores cuantitativos derivados de un conjunto de datos estadísticos. No parece haberse dado cuenta la dificultad metodológica que eso suponía. Es por ello que en su obra posterior al Curso sugiere, sin embargo, que había abandonado la esperanza de llegar alguna vez a cuantificar sus ecuaciones funcionales. En este respecto, aunque quizá no fue tan lejos como Marshall en los detalles, por lo menos en su primera obra, su modo de abordar los problemas parece haber sido más sugestivo, y en él se han basado muchos trabajos recientes.

Además, Pareto optó por incorporar a la teoría del equilibrio general walrasiano el concepto antes mencionado de óptimo paretiano (véase «Óptimo de Pareto»). En esta teoría enunció que, en equilibrio general, debe llegarse a una situación tal que todos los individuos consumidores y todos los agentes productores y oferentes se encuentren en el punto en el que no puedan mejorar su utilidad sin perjudicar la de otro. Este concepto es también utilizado con frecuencia en la curva de contrato de la caja de Edgeworth.

Política

El descubrimiento de Pareto que las leyes de potencia tienen aplicación a la distribución del ingreso le interesó en el asunto del cambio político. Hasta esa fecha, mantenía cordiales relaciones personales con algunos socialistas individuales, pero siempre pensó que sus ideas económicas eran gravemente erróneas. Más tarde comenzó a sospechar de sus motivos humanitarios, y denunció a los líderes socialistas como una «aristocracia de los bandidos» que amenazaba con saquear el país, y criticó al Gobierno de Giovanni Giolitti por no adoptar una postura más dura contra las huelgas de los trabajadores. La creciente agitación entre los trabajadores en Italia lo llevó al campo antisocialista y antidemocrático.7​ Sin embargo, su actitud hacia el fascismo en sus últimos años es motivo de controversia.8​ A pesar de que dio la bienvenida al fascismo y fue honrado por el nuevo régimen (Mussolini le nombró senador vitalicio), se ha dicho que, como pensador político, Pareto continuó siendo un libertario radical hasta el final, que expresó serias reservas sobre el fascismo y se opuso a sus políticas básicas.

La sociología política de Pareto sostiene que una gran parte de la acción social es ilógica, y que una gran parte de la acción personal está diseñada para dar a las acciones no racionales una espuria logicidad. Somos conducidos por ciertos "residuos de instintos" y «derivaciones» de estos residuos. Los más importante de estos tienen que ver con el conservadurismo y la toma de riesgos, y la historia humana es la historia de la dominación alternativa de estos sentimientos en la élite gobernante, que llega al poder con la fuerte tendencia al conservadurismo de los «leones», pero poco a poco cambia a la filosofía de los «zorros» o especuladores. Esto produce una catástrofe, con un subsecuente retorno al conservadurismo. Este ciclo puede ser interrumpido por el uso de la fuerza, dice Pareto, pero la élite se vuelve débil y humanitaria y se niega a usar violencia.

Así pues, para Pareto hay dos tipos de clases gobernantes —la élite constituida por los mejores elementos de la sociedad—: los «zorros» y los «leones». Los zorros son calculadores, pensadores y materialistas, mientras que los leones son conservadores, idealistas y burocráticos. Esa élite no es hereditaria y, por lo tanto, habrá una circulación de élites (ver «Meritocracia»).

Lo ideal, según Pareto, sería que la élite funcional —los mejores— y la élite del poder coincidieran. Pero esto no es necesariamente así, pues hay quienes gobiernan sin ser élite (por influencias, familias, etc.). Si esto se generaliza, la élite en el poder se cierra frente a la nueva élite que surge de la masa, transformándose en una aristocracia. Esto lleva a la decadencia y el colapso, que necesitan y conducen a su sustitución, lo que puede suceder gradualmente o a través de una revolución: «La historia es un cementerio de aristocracias».

Una élite funcional, o buena, es aquella donde hay un buen equilibrio entre zorros y leones. Cuando hay muchos zorros en la élite, los leones se rebelan, y viceversa. La élite debe ser de calidad y circulante.

Pareto influyó sobre ciertos aspectos del fascismo italiano, especialmente al nivel de la propaganda política. Los fascistas intentaron apropiarse de Pareto, y Pareto en cierta manera les correspondió. Sin embargo, en la práctica del régimen fascista, los principales escritores y teóricos fascistas no encontraron gran mérito en su obras «políticas», y condenaron definitivamente sus teorías económicas. Así, por ejemplo, Franz Borkenau argumenta que: «En los primeros años de su gobierno, Mussolini ejecutó literalmente las prescripciones políticas de Pareto, destruyendo el liberalismo, pero al mismo tiempo reemplazando en general el manejo estatal de las empresas privadas, disminuyendo los impuestos sobre la propiedad, favoreciendo el desarrollo industrial, imponiendo un educación basada en la aceptación ciega de dogmas…».

En cambio, Frid y Lanciotti observan que: «La imagen de Pareto como referente del fascismo fue explotada por parte de los partidarios del Duce y de los nacionalistas, con la explícita intención de legitimar científicamente el fenómeno político. Esta apropiación de la figura de Pareto en tanto que teórico y protagonista del fascismo fue fugaz, no llegando a superar la barrera de la década de 1930. La instrumentación de la figura de Pareto por parte del fascismo estuvo asociada a los avatares de las primeras etapas del régimen (1923- 1927), años en los cuales Pareto era recuperado tanto en calidad de “precursor” del nuevo estado o bien como guía intelectual de la renovación política fascista. Como bien señala en su tesis Ph. Kitzberger, la nueva edición de la Enciclopedia Italiana editada por Treccani en 1931, encomendada por Mussolini a G. Gentile como el instrumento más importante de la “política cultural del fascismo”, no hace referencia alguna al aporte de Pareto ni en el apartado dedicado a la historia del fascismo ni en la explicitación doctrinaria del mismo. Sí en cambio entraban dentro de la categoría de “precursores”, las figuras de Sorel y de Peguy. El nombre de Pareto, en cambio, sí que fue asociado por los autores de la Enciclopedia con la historia de las ideas económicas: el eminente economista, habría corregido a tiempo su liberalismo inicial y el dogmatismo de la “economía pura”, para reorientar su trabajo teórico al análisis sociológico».


15 octubre, 2022

Cuando te embarcás en una osadía

Tenés que ser expectador de los eventos que se desenvuelven en el avance del proyecto 

https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/cine/el-gerente-una-historia-inspirada-en-un-hecho-real-que-pone-el-foco-en-las-segundas-oportunidades-nid16102022/

No te podés infartar ni hacerte en hincha.

07 junio, 2021

2024...

2024

https://youtu.be/q2yFZL5yzbM


06 octubre, 2019

García Calclini: “LA CULTURA DIGITAL CAMBIA LA LECTURA Y LOS MODOS DE ESTUDIARLA”

https://hipermediaciones.com/2019/09/19/entrevista-a-nestor-garcia-canclini-la-cultura-digital-cambia-la-lectura-y-los-modos-de-estudiarla/?fbclid=IwAR26zshP-Goz2UzTiqIHygc3M1m8ZrxdWnUnT6nx-AoUJMaso_MQ_6_QyK8


SEPTIEMBRE 19, 2019 / 5 COMMENTS
ENTREVISTA A NÉSTOR GARCÍA CANCLINI: “LA CULTURA DIGITAL CAMBIA LA LECTURA Y LOS MODOS DE ESTUDIARLA”.
El libro
El año pasado un grupo de investigadores recibimos la propuesta de colaborar en un libro sobre las nuevas prácticas de lectura y escritura para el Centro Nacional de Innovación e Investigación Educativa (Ministerio de Educación y Formación Profesional de España). José Antonio Cordón-García, Daniel Escandell Montiel (ambos de la Universidad de Salamanca) y yo en representación de la Universitat Pompeu Fabra – Barcelona coordinamos las secciones que integran este volumen volumen. Si la sección de Cordón-García se focalizó en las nuevas formas de lectura, y la de Escandell Montiel en la creación y enseñanza de la escritura digital, en mi sección nos orientamos hacia la creación de textos en el contexto de las culturas colaborativas juveniles. En total participamos en este volumen 16 autores, entre ellos José M. Tomasena, María J. Establés, Mar Guerrero, María J. Masanet y Julio C. Mateus de la UPF. El resultado es un volumen de 156 páginas titulado Lectoescritura Digital que puede ser descargado de forma libre y gratuita.


QExC El factor Tiempo: Cazador

Es un estupendo artículo para analizar "qué entendemos por Cultura". Haciendo pié aquí, se puede abordar el tema del papel (no digo "rol") de la humanidad sobre el planeta; después la actitud de los MMCC, propalando mensajes sensibleros sobre públicos que no tienen ni una gomera y que se satisfacen expresando exabruptos (me pregunto si actuamos igual con respecto a los malos gobernantes)

https://elpais.com/elpais/2019/10/01/ciencia/1569943119_737291.html?ssm=FB_CC&fbclid=IwAR3v_IGCARX0ClycFnRUOr9kporRcpOr9XPCw7Q5azsRYxSnGC3PLAOKh3o

El mayor museo de caza del mundo: 420 especies tiroteadas por un solo hombre

El empresario Marcial Gómez Sequeira, expresidente de Sanitas, expondrá en un pueblo extremeño 1.250 de los animales que ha matado durante su vida


Marcial Gómez Sequeira, expresidente de Sanitas, tiene cientos de animales disecados en su mansión de La Moraleja (Alcobendas, Madrid), el barrio más rico de España. Una soleada mañana de otoño pasea por uno de sus dos pabellones de caza esbozando la historia de cada ejemplar: un leopardo de Zimbabue, un tigre de Tailandia, un león de Sudáfrica, un ocelote de México, un guepardo de Namibia, un rinoceronte blanco de Angola. “Ni yo mismo podría decir los animales que he podido cazar en los 48 años que llevo de caza mayor por el mundo, pero serán varios miles, de más de 420 especies”, calcula. Su colección, adelanta, será "en unos meses" el mayor museo cinegético del mundo.

Hasta 1988, Marcial Gómez Sequeira era el socio mayoritario de Sanitas, el emporio español de la sanidad privada fundado tres décadas antes por su padre, Marcial Gómez Gil. Aquel año 1988, el hijo decidió vender sus acciones por casi 22.000 millones de pesetas [unos 320 millones de euros actuales] a la multinacional británica BUPA. La venta, recuerda, le sirvió para “poder hacer más cacerías y conseguir más trofeos”.

“Hace tres años intenté calcular el tiempo que he pasado cazando. Me salía que he estado pegando tiros, las 24 horas del día, durante 11 años y tres meses de mi vida. Sin parar, pegando tiros”, proclama Gómez Sequeira, que cree que tiene la colección más “minuciosa” del mundo. Ha dado varias veces la vuelta al planeta con su rifle 300 Weatherby, explica mientras señala aquí y allá: un lobo de Alaska, un mono de Camerún, un armadillo de EE UU, un gato dorado africano de Liberia, una hiena manchada de Mozambique, un cocodrilo de Tanzania, un oso polar de Canadá. Es una especie de arca de Noé con los animales disecados.

Una sala del pabellón de caza internacional de Marcial Gómez Sequeira.
Una sala del pabellón de caza internacional de Marcial Gómez Sequeira. LUIS SEVILLANO
Gómez Sequeira, nacido hace 79 años en Madrid, ha decidido sacar sus cientos de animales disecados de su mansión para “dejar el menor problema posible” a sus hijas y a su esposa cuando se vaya “al otro mundo”, según relata. “Se me ocurrió contactar con Guillermo Fernández Vara, que es un primo lejano mío”, explica el cazador. Fernández Vara, presidente de la Junta de Extremadura con el PSOE, es médico y de Olivenza (Badajoz), como el padre de Gómez Sequeira, fallecido en 1990. “Se nos ocurrió llevar mis trofeos de caza a Extremadura y convertirlos en un museo”, apunta el cazador.

El resultado de esas conversaciones, según detalla el expresidente de Sanitas, será el Museo de Caza Colección Marcial Gómez Sequeira. El propio Fernández Vara y el alcalde de Olivenza, el socialista Manuel González Andrade, confirman a EL PAÍS que firmaron en marzo un preacuerdo con el empresario para exponer 1.250 trofeos en el Cuartel de Caballería, un edificio del siglo XVIII en el corazón del pueblo extremeño. Otras grandes exhibiciones cinegéticas del mundo, como el Museo de la Caza y la Naturaleza, en París, y el Museo del Safari Club International, en la ciudad estadounidense de Tucson, no alcanzan las 420 especies diferentes del cazador madrileño.

El Cuartel de Caballería, del siglo XVIII, en Olivenza (Badajoz).
El Cuartel de Caballería, del siglo XVIII, en Olivenza (Badajoz). AYUNTAMIENTO DE OLIVENZA
"En Extremadura se convive con la caza con cierta normalidad. Somos un millón de habitantes y 100.000 tienen licencia de caza. El museo puede tener una importancia tremenda para atraer turismo", opina el presidente de la Junta de Extremadura, que quiere potenciar "el perfil científico" de la colección. "Mis padres y los padres de Marcial eran primos terceros, pero se trataron mucho", recuerda Fernández Vara, que se refiere al fallecido fundador de Sanitas como "mi tío Marcial". El abuelo del cazador, el terrateniente Marcial Gómez Castaño, también fue alcalde de Olivenza y, según el historiador Paul Preston, formó parte de la delegación de latifundistas que, en octubre de 1936, pidió al ejército golpista que obligase a "las masas socialistas y comunistas" a devolver las tierras redistribuidas durante la Segunda República.

Gómez Sequeira, subraya, no es socialista. Es franquista y no lo esconde: lo proclama con orgullo. El hombre que manejaba el 52% de Sanitas lleva una bandera rojigualda con el águila de San Juan pegada a su iPhone, justo encima del logo de la manzana. Y, en un paseo por otro de los edificios de su complejo de La Moraleja, tras dejar atrás unos cuadros de Joaquín Sorolla, muestra un retrato al óleo de Francisco Franco, vestido de general y a tamaño natural, presidiendo una mesa de billar. Gómez Sequeira recuerda que compró la pintura por 25.000 pesetas tras la muerte del dictador en 1975, en la casa de subastas Durán. “Al morir Franco alguien se quitaría el cuadro de encima, porque había mucho miedo”, hipotetiza.

Marcial Gómez Sequeira posa con un ñu dorado recién tiroteado en Sudáfrica.
Marcial Gómez Sequeira posa con un ñu dorado recién tiroteado en Sudáfrica. COLECCIÓN PERSONAL
El primer safari de Gómez Sequeira fue en Mozambique por aquella época, en 1971. Pagó 60.000 pesetas y mató animales de 35 especies, incluyendo una cebra, un león, un hipopótamo y un elefante. Allí, dice, le nació “el gusanillo” de reunir ejemplares disecados, como otros acumulan sellos o monedas. “Esta es la colección de antílopes pequeños”, precisa señalando a los ejemplares en su nave de caza internacional. “Están todos. Yo mismo me asusto. Comprendo que la gente al entrar al pabellón dirá: «Bah, esto no lo has podido cazar tú». Pues sí, es lógico que lo piensen, porque yo también lo dudo. Parece mentira que pueda haber cazado todos estos animales, pero son 48 años cazando tres o cuatro safaris al año”, razona.

“Durante 10 años tuve cuatro aviones. De uno en uno, claro, mejorando cada vez. Yo cazaba mucho. Salía de Madrid, me iba a Londres, subía por el Ártico, llegaba a Finlandia, a Groenlandia, atravesaba todo Canadá cazando y llegaba al estrecho de Bering. Pasaba a Estados Unidos y bajaba hasta un rancho que yo tenía en Texas con unos amigos. Y luego volvía por las Azores. Hacía un viaje largo, pero muy productivo”, narra el empresario, que también estudió Medicina y montó su emporio de sanidad privada en Ecuador, Ecuasanitas. Gómez Sequeira se refiere a aquellos viajes de caza intensiva como "las cruzadas".

Marcial Gómez Sequeira, con el ñu dorado recién llegado del taxidermista.
Marcial Gómez Sequeira, con el ñu dorado recién llegado del taxidermista. LUIS SEVILLANO
La última moda en la caza internacional es pagar para matar animales de colores inusuales. En Sudáfrica, los propietarios de ranchos subastan ejemplares insólitos logrados muchas veces gracias a la selección genética y a la cría en cautividad. Gómez Sequeira hizo en 2018 uno de estos “safaris de colores”, como él los llama, en su penúltima expedición a África, junto a su nieto de 15 años. Mató un ñu dorado, un impala negro, un órix dorado y una gacela springbok cobre.

“Hace cuatro años, matar un ñu dorado costaba 30.000 o 40.000 euros. Ahora se consiguen precios asequibles, dentro de lo normal. Cazar un animal de estos puede estar entre 6.000 y 10.000 euros”, señala Gómez Sequeira junto al ejemplar perfectamente disecado, recién llegado del taxidermista. Con las crines iluminadas por la luz del Sol que entra por una ventana, el majestuoso ñu dorado parecería vivo si no estuviera petrificado en una peana sobre dos cajas de fruta vacías.

Gómez Sequeira recuerda cómo lo mató. El animal estaba tumbado detrás de un termitero. Esperó a que se levantase, para dispararle a un flanco y asegurarse de no dañar sus cuernos. “Yo siempre suelo tirar al codillo, porque luego se repara perfectamente. El tiro de entrada es muy pequeño y el de salida, si sale, sufre un gran destrozo, pero se cose enseguida. El codillo es aquí, donde llega al corazón”, explica señalándose su camisa de lunares azules debajo de la axila.

Un rincón dedicado a cánidos y félidos en el pabellón de Marcial Gómez Sequeira.
Un rincón dedicado a cánidos y félidos en el pabellón de Marcial Gómez Sequeira. LUIS SEVILLANO
El preacuerdo firmado por Gómez Sequeira con Fernández Vara incluye ceder la colección a una nueva fundación público-privada, calcular su valor económico y que las instituciones extremeñas hagan una inversión equivalente a la mitad de ese dinero. “Esta colección puede valer varias decenas de millones de euros, pero estamos haciendo una valoración prudente, que no sea superior a 10 o 12 millones, para que el presupuesto de la Junta de Extremadura tampoco sea excesivo”, sostiene el cazador.

Gómez Sequeira fue “un avezado empresario”, según la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid que le condenó en octubre de 2018 por dos delitos fiscales cometidos durante la venta de Sanitas. El tribunal le impuso una pena de dos meses de arresto mayor, una multa de 260.000 euros y otro pago de 287.000 euros como indemnización a la Hacienda Pública por crear una sociedad pantalla “para obtener un ahorro fiscal ilícito” hace tres décadas. “Los propios compradores me prepararon la forma de vender [Sanitas] y, como siempre, eludir la mayor cantidad posible de impuestos, pero legalmente”, afirma Gómez Sequeira. “Son los coletazos del señor Montoro. Le dijeron a Hacienda: 'Venga, sacad todo lo que podáis'. Y esto me llega a mí 30 años después”, opina.

Marcial Gómez Sequeira (derecha) posa con un oso polar cazado en Canadá.
Marcial Gómez Sequeira (derecha) posa con un oso polar cazado en Canadá. COLECCIÓN PERSONAL
Las anécdotas de cacerías del expresidente de Sanitas están trufadas de nombres conocidos. “Cuando yo llegué a Persia en el año 1973, fui a la reserva de caza del sha. Y resulta que quien estaba allí cazando carneros, invitado por el hermano del sha de Persia, era el rey Juan Carlos”, rememora. “El Rey tiene dos años más que yo: es de 1938 y yo soy de 1940. He tenido una gran amistad y le admiro mucho. También me ha recibido con motivo de ser directivo del Real Madrid, con los trofeos que ganábamos y se los ofrecíamos a él. Juan Carlos es un gran cazador, un grandísimo cazador de perdices. Yo he cazado con él bastantes veces, en monterías y perdices”, añade.

Gómez Sequeira perteneció a la junta directiva del Real Madrid con los presidentes Ramón Mendoza y Lorenzo Sanz. En 2006, se presentó de nuevo a las elecciones con el constructor Juan Miguel Villar-Mir. “Las ganamos legalmente, pero nos las robó Ramón Calderón”, afirma en alusión al turbio escándalo que acabó con el nuevo presidente del Real Madrid imputado por fraude electoral. “Consiguió una jueza de esas que igual te dicen que se exhume el cadáver de Franco que te dicen que no valen los votos por correo”, sostiene.

El rey Juan Carlos es una de las personalidades que han visitado los pabellones de caza de Marcial Gómez Sequeira en su casa de La Moraleja, según cuenta el propio anfitrión sentado frente a un león y un tigre. “Aquí han venido presidentes del Gobierno y de otros países”, continúa el empresario, que admite tener una espina clavada. “No soy un matarife de la caza. No me gusta cazar número, prefiero calidad, especialidades”, afirma. El pasado febrero, un cazador estadounidense pagó 110.000 dólares para poder matar un marjor, una especie de cabra protegida de Pakistán. Gómez Sequeira no tiene esa especie en su casa. “No voy a por ella porque cuesta 100.000 euros y ya no está el horno para eso”, afirma. “He visto que tengo muchos años y que me queda poco de caza y, sobre todo, de fuerzas para ir al monte y seguir pegando tiros. Pero seguiré cazando mientras el cuerpo aguante un poco”.